


Para esta libra de artista utilizó como soporte un libro sobre Andy Warhol, cubriendo sus páginas con pintura blanca para (re)escribirlo. Tomó palabras que tienen un género gramatical masculino y las modificó para que tuvieran un género femenino (cambiando “O” por “A”).
Las palabras, al ser nombradas en femenino, entran en el imaginario social y cultural, poniendo en discusión la idea de enunciar al mundo en femenino.

